21|1|2021

“Los matices de Lacalle y Fernández no impiden que se lleven bien”

15 de noviembre de 2020

15 de noviembre de 2020

Este domingo, el embajador de Uruguay en Argentina señalaba su expectativa sobre una cumbre de presidentes que finalmente se concretó este jueves. 

El embajador de Uruguay en Argentina, Carlos Enciso, destacó que, a pesar de las diferencias políticas que hay entre los gobiernos de Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou existe “un designio histórico de llevarse bien por encima de los gobiernos de turno”, porque “los ríos de La Plata y Uruguay nos unen, no nos separan”. Asimismo, destacó que, cuando la pandemia haya sido superada, habrá una “excelente oportunidad” para alcanzar “una agenda bilateral potente, fuerte e interesante”.

 

En una charla con Letra P, el diplomático admitió que existen "matices" entre los actuales mandatarios, pero consideró que "no son impedimentos para que se lleven bien" e hizo votos por un pronto encuentro presidencial que permita alcanzar una “agenda proactiva”. Además, le restó importancia a la polémica generada por las facilidades fiscales generadas por Montevideo para el establecimiento de argentinos durante la pandemia. “Se hizo mirando al mundo, no a la Argentina”, aseguró. Respecto de la construcción de una nueva pastera uruguaya en la ciudad de Paso de los Toros, afirmó que “el Mercosur goza de buena salud”.

 

 

BIO. 53 años. Le dicen “El Pájaro”. Lo conocen como “el peronista uruguayo”. Amigo personal de Lacalle Pou. Fue diputado nacional entre 2005 y 2010 y alcalde de Florida entre 2010 y 2019, siempre en las filas del Partido Nacional. Desde mayo, es embajador en Argentina.

 

-¿Cómo califica a las relaciones bilaterales?

 

-Somos países con un designio histórico de llevarse bien por encima de los gobiernos de turno, por el legado de la historia y porque, Mercosur mediante, es la forma de sobrevivir en un mundo cada vez más complejo e integrado. Cuando salgamos de la pandemia, habrá una excelente oportunidad para hacer una agenda bilateral potente, fuerte e interesante en temas de energía, intercambio económico, integración y navegabilidad de los ríos. Hay temas interesantes para un encuentro entre los presidentes, que ojalá se dé en no mucho tiempo. Los ríos de La Plata y Uruguay nos unen, no nos dividen.

 

-¿Está previsto ese encuentro presidencial en el corto plazo?

 

-Que tenga conocimiento, no. Puede haber conversaciones informales entre los cancilleres, pero no nada definido.

 

-¿Cómo es la relación personal entre Fernández y Lacalle Pou?

 

-Puede haber algunos matices en algunos temas, como política internacional o visión del mundo, pero no son impedimento para que se lleven bien y puedan lograr una agenda proactiva que ayude a instalar temas que sean de futuro y de fondo cuando se de esa conversación. Somos todos favorables a que eso ocurra, no hay nada que indique lo contrario.

 

-¿Afectó a las relaciones la polémica que se generó en Argentina por las facilidades fiscales de Uruguay para el establecimiento de extranjeros?

 

-No he recibido ningún reclamo, queja ni molestia. Además, Lacalle comentó esto durante la campaña cuando aseguró que Uruguay tenía que aggiornarse, traer inmigración e inversión y flexibilizar la radicación fiscal. Se hizo mirando al mundo, no a la Argentina. Que después haya interpretaciones para un lado o para el otro, corre por cuenta de cada analista, pero nunca se hizo con un móvil para molestar o generar fricciones con la Argentina.

 

 

 

-¿Se sabe cuántos argentinos aprovecharon esas ventajas?

 

-A nivel legal, ha habido tal vez un flujo un poco mayor del que ha habido históricamente, pero no olvidemos que Argentina tiene miles y miles de propietarios en Uruguay y tener la residencia tampoco es algo nuevo. Se pudo haber dado un poco de movimiento mayor por la pandemia, pero el año que viene los números reales no van a ser como algunos avizoran, de cantidades exorbitantes ni mucho menos. Va a haber un aumento, pero normal, como ha pasado acá muchas veces cuando la Argentina ha acogido problemas de Uruguay, como en los ´70 y ´80.

 

-¿Cómo explica la estrategia uruguaya para contener al covid-19, que no contó con una cuarentena total?

 

-Hubo una decisión de convocar a los referentes más importantes en lo sanitario, epidemiológico y matemático. También, por la responsabilidad de la gente, que el gobierno comunicó rápido y bien, aislando, generando respuestas rápidas y medidas disuasivas en las fronteras. Todo ese conjunto lleva a que la escala de la situación haya sido muy manejable y de mucho seguimiento. La libertad responsable de la población, más las perillas de la economía y la salud, las medidas coercitivas adecuadas y no obligatorias fueron claves. 

 

-El embajador argentino en Montevideo, Alberto Iribarne, dijo que uno de los asuntos a tratar durante su gestión iba a ser la construcción de una segunda pastera uruguaya en Paso de los Toros. ¿Se desarrolló un diálogo bilateral por este asunto?

 

-No sé qué dijo el colega Iribarne. Yo no he tenido ningún planteo por el tema. Es una obra que no creo que tenga elementos de análisis no profundos como para evitar un descargo o queja. Que yo sepa, no hay nada fundamentado que lleve a poner en duda o cuestionar los procedimientos.

 

 

 

-Hace unos meses, la Cancillería argentina manifestó nuevamente su rechazo por un stand de las Islas Falkland en una exposición rural en Montevideo. ¿Cómo se desarrolló este desencuentro?

 

-No es un tema de ahora, esto viene desde el Frente Amplio y es un tema entre privados, porque la rural es un predio privado y tiene stands de países y empresas. Es muy difícil que el gobierno pueda prohibir que haya este tipo de stands independientemente de la posición histórica de Uruguay con Malvinas.

 

-¿Cuál es la posición uruguaya en relación al Mercosur teniendo en cuenta que ha habido diferencias con la Argentina?

 

-Hubo un pequeño chisporroteo a nivel de declaraciones de prensa de los miembros con matices en cuanto los tiempos y la capacidad de negociar con terceros, llámese Corea del Sur, China u otro país extrabloque. El Mercosur goza de buena salud, pero, obviamente, hay que estar atentos para ir viendo cómo se puede seguir avanzando cuando termine la pandemia, porque la agenda tal vez esté mucho más desacelerada en estos meses de urgencia.