18|1|2021

“En el aborto, apartamos los desacuerdos entre oficialismo y oposición”

06 de diciembre de 2020

06 de diciembre de 2020

Autora de la ley de IVE, la secretaria de Legal y Técnica habló con Letra P sobre el proyecto, la "rosca" femenina y el papel de Cristina en el debate.  

Por Ingrid Beck y Gabriela Pepe

 

 

Por su oficina de la Casa Rosada pasa toda la información que se publica en el Boletín Oficial. De perfil bajo durante los primeros meses de Gobierno, Vilma Ibarra es la principal vocera del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que lleva la firma del presidente Alberto Fernández y que fue redactado por su equipo, junto con el de los ministerios de Salud y Mujeres, Género y Diversidad. Los derechos de las mujeres fueron prioridad a lo largo de su carrera y, con esa convicción, sostiene que el Gobierno debe hacerse cargo de la demanda histórica del movimiento feminista.

 

En diálogo con Letra P, Ibarra habló sobre la "rosca" transversal de las mujeres, el impacto del proyecto del Ejecutivo en el peronismo y el papel de Cristina Fernández de Kirchner en el Senado. 

 

 

 

-Al final de su exposición en el plenario de comisiones, se conmovió. ¿Por qué?

 

-Es una pelea de miles de mujeres, de muchas décadas. Uno ha conocido a lo largo de la vida historias muy dramáticas de mujeres que, habiendo tomado la decisión de abortar se han sentido profundamente solas, o a quienes la clandestinidad o el miedo les han signado la vida, han sufrido afectaciones a la salud. Entonces, una piensa que una ley así no va a violentar a nadie en sus convicciones y además va a permitir que haya menos sufrimiento, menos perforaciones uterinas, menos muertes.

 

-Pareciera haber un esfuerzo para superar los desacuerdos entre oficialismo y oposición para aprobar esta ley, mientras hay cruces por otros temas.

 

-No es superar los desacuerdos, hemos decidido apartarlos. Esto es otro tema. Hay un antes y un después en pensar que el Estado, en vez de estigmatizar, amenazar de cárcel y someter a la humillación a esas mujeres puede atenderlas, darles información sobre salud reproductiva. Es un cambio de paradigma. Las mujeres de distintos partidos nos hacemos cargo de estas demandas. Antes que nada, sabemos que es una historia que hemos sufrido nosotras. Tengo un agradecimiento enorme a todas las compañeras de las distintas oposiciones, tenemos para acompañarnos y bancarnos en esto. Va a ser un logro colectivo muy importante. Nos hemos encontrado, no como oficialismo y oposición sino haciéndonos cargo de una demanda histórica que nuestro gobierno escuchó, pero que es una transversal y de muchos años.

 

-Y todas tienen que dar la lucha dentro de sus propios espacios.

 

-Salvo en la izquierda, en todos los partidos hay distintas opiniones. Es una lucha que damos adentro y por eso creo que nos podemos tomar de las manos y decir que si acá nos logran separar, no llegamos. Sabemos que estos logros, como fue con la patria potestad, se consiguieron asumiendo que estamos discutiendo primero demandas que nos involucran por nuestra condición de mujer.

 

"Tengo un agradecimiento enorme a todas las compañeras de las distintas oposiciones, tenemos para acompañarnos y bancarnos en esto. Va a ser un logro colectivo muy importante. Nos hemos encontrado, no como oficialismo y oposición"

 

-¿Lo hablan de manera explícita?     

 

-Es una posición histórica. Cada vez que las mujeres no pudimos privilegiar nuestra condición para nuestras peleas no nos fue bien. Lo aprendimos. Lo hablamos antes, lo seguimos hablando y lo ratificamos todos los días. Confiamos unas en otras en que vamos a privilegiar la defensa de los derechos de las mujeres.

 

-Leyes como la de cupo, paridad, y la aprobación de 2018 de IVE, muestran que los acuerdos entre legisladoras son más transversales. ¿Es una manera distinta de hacer política?

 

-Las mujeres enfrentamos más exigencias para poder llegar a resultados. Todo requiere más energía, más esfuerzo, y probablemente debamos sortear dificultades mayores que nos exigen respuestas más eficientes. Tenemos que ser más efectivas. Los errores nos salen más caros. Entonces, cuando vemos que algo puede (entorpecer) enseguida alguna alerta “esperen, pensemos”. Hemos recorrido un camino muy importante, las pioneras fueron fundamentales cuando era mucho el silencio y eran poquitas las que peleaban.

 

-¿Cómo impacta en el Congreso y en el peronismo que sea el proyecto que manda el Presidente?   

 

-El Presidente fue muy cuidadoso al plantear que esto es un proyecto de salud pública. No debatimos criterios religiosos, somos respetuosos de la vida espiritual de la gente y creemos que nadie tiene que ser violentado en sus creencias. No vamos a polemizar en ese punto. Como gobierno nos tenemos que hacer cargo de ese problema, como hicieron Alemania, Bélgica, Italia, Francia, España, los Países Bajos, Uruguay, Canadá. Este proyecto estaba en la agenda electoral. Nadie se sorprenderá. Votaron la fórmula Alberto Fernández – Cristina Fernández de Kirchner sabiendo que estaba previsto enviar el proyecto. Los legisladores y legisladoras que compartieron la lista también lo sabían, era parte de las promesas electorales.

 

-Entonces sería lógico que los legisladores que acompañaron en la lista del Presidente votaran a favor del proyecto.

 

-Vamos a respetar las posiciones que se tomen. Solo digo que el Presidente está cumpliendo una promesa de campaña. 

 

-¿El debate puede terminar antes de fin de año?

 

-Va a ser una definición del Congreso y está bien porque son las legisladoras y legisladores los que mejor miden los tiempos allí. Nosotros marcamos que el debate ya se dio en la Argentina. Si algo percibe la ciudadanía es que esto ha sido debatido hasta el último punto. Cuando se sancione esta ley, quien tiene convicciones en contra va a poder seguir viviendo según sus convicciones. Pero vamos a ganar mucho, que no haya tanto sufrimiento ni muertes.

 

"Siempre que se discute ampliación de derechos se cuenta con Cristina. Ella ha emitido su voto en 2018 y fue favorable a la legalización. No hay muchas dudas"

 

-¿Le preocupan los ataques contra quienes se manifestaron a favor? 

 

-Siempre me preocupan las conductas que afectan el diálogo democrático. Si algo aprendimos es el valor de la democracia y que las diferencias se saldan en el Congreso a través de los votos. Cuando se pierde, se pierde. Cuando se gana, se gana. La intimidación afecta la convivencia democrática. Necesitamos repudiar estos hechos en forma colectiva.

 

-Hay un foco puesto sobre el Senado y la pregunta de si Cristina efectivamente trabajará para que la ley salga. ¿Cómo cree que va a actuar la vicepresidenta?

 

-Cristina gobernó en un período en el que tuvimos una fuerte ampliación de derechos. Yo trabajé como autora en la ley de matrimonio igualitario, fui miembro informante, y en ese momento no hubiésemos podido sacar la ley sin que el Gobierno acompañara. Fue un antes y después en materia de ampliación de derechos civiles para la Argentina y tuvo reconocimiento en el mundo. Fue bajo el gobierno de Cristina y fue la única ley que votó Néstor. Siempre que se discute ampliación de derechos se cuenta con Cristina. Ella ha emitido su voto en 2018 y fue favorable a la legalización. No hay muchas dudas. Después, están quienes intencionalmente puedan querer generar sospechas, ruidos. Nosotros no los tenemos.

 

-¿Qué pasa si no sale este año?  

 

-Creo que va a salir, soy muy optimista. Y si no, volveremos a plantearlo. Esto va a volver siempre, como volvió en todos los países en los que finalmente se sancionó.

 

-¿Cómo se encara la conversación con un legislador o legisladora que plantea que votar a favor no le conviene electoralmente?

 

-Fue muy buena la respuesta que dio Ginés González García: “Cuando los vayan a apretar o a escrachar piensen en esas mujeres que van solas a esos abortos clandestinos donde se les puede perforar el útero o se pueden morir. Piensen en ellas”. Y pensemos si gobernar y dedicarnos a la política no se trata de mejorarle la vida a la gente.

 

-Hay un punto sobre la objeción de conciencia, que exige a los médicos y médicas que lo sean en el sector público también lo sean en sus consultorios privados. ¿Cómo opera eso?  

 

-Si hay conciencia, no funciona solo en un ámbito, no sería razonable. La objeción de conciencia está garantizada en el proyecto y es el espejo de lo que marcó la Corte en el fallo F.A.L. Creemos que sería un avasallamiento obligar a realizar la práctica a una persona que se siente muy violentada moralmente por sus convicciones religiosas. Pero eso no tiene que afectar la práctica. Hay que respetar los dos derechos y la práctica se debe realizar en 10 días. En 2018 se hablaba de cinco días y ahora de 10.