02|3|2021

El rossismo se acomoda en la mesa de Perotti

13 de enero de 2021

13 de enero de 2021

El espacio del ministro Agustín Rossi quiere protagonismo en el gobierno para darle empuje. Puso un ministro clave y pide más: ser parte de las decisiones.

El espacio kirchnerista en Santa Fe que lidera el actual ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, impulsa su influencia dentro del gobierno de Omar Perotti, en medio del relanzamiento que planea el oficialismo para este 2021. La búsqueda de sumarle sillas a la mesa chica de Perotti empieza a ser el eje de la discusión.

 

Hace meses, las fuerzas que lograron la unidad en 2019 para correr al Frente Progresista de la gobernación tras doce años ininterrumpidos comenzaron a reclamar que aquel proceso de unidad empezara a plasmarse realmente en los hechos. La forma de gestionar de manera casi unipersonal de Perotti ha sido una de las características que propios señalaron en 2020 y ahora buscan corregir.

 

En ese contexto, el rossismo intenta otra manera de construir junto al gobernador, no sólo porque la pandemia obliga a reconfigurar los planes, sino también porque la gestión viene a los tropezones. “Hay que atravesar esta situación complicada, y la única forma de seguir y también ser competitivos es con la unidad”, sostuvo un dirigente del rossismo a Letra P. En ese reclamo de nueva construcción, el rossismo acerca ladrillos.

 

A fines de noviembre, Perotti y el ministro Rossi conversaron durante cuatro horas y media en la Gobernación. Diez días antes había renunciado Esteban Borgonovo al cargo de ministro de Gobierno y el portazo aún resonaba en la reunión. Tras aquel encuentro, Rossi sostuvo a El Litoral: “Hay que fortalecer la gestión, apoyar al gobierno de Omar y garantizar la unidad peronista (...) Siempre es bueno parar un poco la pelota y reflexionar”.

 

Fortalecer la gestión, como dijo Rossi, significa apuntalar algo que cree que no está en eje. Probablemente hayan repasado lo que costó la unidad, las articulaciones necesarias y la fuerte disputa de poder existente con una oposición que ya juega para 2023. “Si no modifica la toma de decisiones pone en juego mucho. Igualmente, ya lo registró”, sostuvieron a Letra P desde el rossismo. El apoyo explícito de Rossi llegó durante el escándalo del senador Armando Traferri por presuntas coimas del juego ilegal que lo enemistó más aun con el gobernador, cuando pidió “apoyar la investigación” que salpicó al legislador justicialista.  

 

Cargo clave

No es menor que Roberto Sukerman pase del ministerio de Trabajo al de Gobierno, donde será una suerte de garante de choque para Perotti, en busca de mayor política y gobernabilidad fuera del palacio. Además, puede interpelar en nombre del rossismo. “Es cierto, tenemos que tener un gabinete con perfil alto, me gusta eso”, sostuvo el gobernador en las últimas horas al hablar del recambio.

 

Desde La corriente festejan la incorporación, pero dicen que “cambiar sólo la figurita no sirve” y abogan por un retoque en la matriz que se ha visto demorado, algo que levantó reproches en voz baja. La resistencia de Perotti probablemente sea que el espacio es kirchnerista de pura cepa, movimiento al que el gobernador siempre le escapó. 

 

De igual manera, el rossismo siempre ha aclarado que “no son perottistas sino aliados”, y recuerdan cuando en la elección a gobernador de 2015, el por entonces candidato Perotti no hizo demasiado por incorporar al kirchnerismo en la unidad y terminó perdiendo. Lo cierto es que los próximos días podría haber signos de relanzamiento de la gestión, con un escenario desafiante y una lista de diputados y diputadas aún vacante, pero que el rossismo puede llenar primero.