10|4|2021

Modo soft: el Gobernador que no fue

01 de marzo de 2021

01 de marzo de 2021

Kicillof sorprendió con un discurso que lo diferenció de su versión 2020. Guiño a intendentes con pizca de herencia. La contracara de AF, que empuñó discurso K.

Estuvo suave, desacostumbradamente suave. “Este es un año electoral, pero quiero agradecer a los 135 intendentes de la provincia por trabajar unidos a pesar de las diferencias”, destacó el gobernador bonaerense Axel Kicillof minutos después de arrancar su segunda apertura de sesiones desde que asumió la gobernación, en diciembre de 2019. El tono conciliador marcó buena parte de su exposición, que duró alrededor de dos horas. A contramano de lo que esperaban propios y ajenos, fue la contracara del Presidente, que encarnó un discurso duro y confrontativo al estilo K. Si bien hizo una parada por la herencia V, centró el mensaje en el futuro e hizo un detallado repaso de lo hecho por su administración. 

 

Hasta la oposición se sorprendió del estilo y el hilo conductor del mensaje del gobernador. Esperaban, fiel a lo que mostró durante buena parte de su primer año de gobierno, un discurso desde la trinchera. Pero eso no imperó. Kicillof agradeció a la oposición y le pidió a la Legislatura el acompañamiento a una serie de proyectos de corte económico para reactivar la rueda productiva pos pandémica. 

 

No hubo siquiera un ida y vuelta en el recinto como sí hubo durante la apertura de sesiones que encabezó Alberto Fernández en el Congreso. Si bien la estructura del discurso fue casi en espejo con la del Presidente, repaso de cómo encontró la gestión, la llegada de la pandemia, lo hecho para amainar el impacto del coronavirus y algunos anuncios, Kicillof fue marcadamente más dócil que en otras oportunidades. Ejemplo: la semana pasada, cuando se refirió al escándalo de las vacunas vip que sacudió al gobierno nacional, el mandatario arremetió contra la oposición y algunos medios. 

 

También fue condescendiente con la oposición intendentista en la administración de la pandemia. “Hoy tenemos 2.183 camas de cuidados intensivos en el sector público. Trabajamos con los municipios y lo logramos. No fue el destino, el azar, ni magia, fue el trabajo de cada uno de los dirigentes políticos que se pusieron al hombro esta pandemia”, dijo y recibió aplausos de la dirigencia oficialista que llegó a la Cámara de Diputados. 

 

Con un recinto algo frío, sin palcos militantes y con la mitad de los legisladores siguiendo vía streaming la ceremonia, Kicillof también plantó bandera hacia el futuro. Lo escucharon y aplaudieron el jefe de Gabinete, Carlos Bianco; la ministra de Gobierno, Teresa García (a quien hizo una mención especial a la hora de hablar sobre la política de tierras de su gobierno); el ministro de Seguridad, Sergio Berni; de Salud, Daniel Gollán, de Educación, Agustina Vila, y de Producción, Augusto Costa. También estuvo su esposa, Soledad Querehilac

 

Evitó meterse en la cuestión electoral; no pidió el voto, como sí ocurrió en otras aperturas de sesiones. Fue un discurso quizás mal administrado en el tiempo, con anuncios apretados sobre el fin de la exposición y un desglose detallado sobre lo hecho hasta el día de la fecha. Él lo aclaró: “Mi obligación es rendir cuenta de cómo trabajamos en este año que pasó”. Eso hizo.